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Karl Barth – La Humanidad de Dios

Allí habría que ver si para Barth la cuestión de Dios es una negación de la cuestión del hombre… y qué dice Barth de la filosofía o del lenguaje filosófico.

Karl Barth, en su libro La Humanidad de Dios, habla sobre la cuestión de Dios en el contexto del liberalismo de la iglesia protestante.

Por eso, dice que está en contra de una teología basada en el hombre religioso y no en un Dios divino y humano a la vez.

Hablar de la divinidad de Dios sin hablar de su humanidad es liberalismo.  Hablar de la humanidad de Dios basada en su divinidad (definida como la libertad absoluta del amor) expresado en Jesucristo es ser evangélico.

Entonces la cuestión de Dios tiene primacía y es por eso que no es una negación de la cuestión del hombre.

La humanidad de Dios basada en la libertad del amor de su divinidad expresado por Jesucristo es, precisamente, el hecho que da valor al hombre.

Entonces todo ser humano es hijo de Dios y hermano de Jesucristo si se da cuenta o no y nosotros los creyentes tenemos la responsabilidad de compartir este buena noticia con cada uno de ellos.

Nuestro enfoque tiene que ser en el “humano encontrando a Dios” o en “Dios encontrando a la humanidad” y no en el hombre en si o en Dios en sí mismo.

La forma en que hablamos de este “relación” entre Dios y el ser humano tiene que ser positiva, llena de gracia y amor porque el pacto entre los dos es una reflexión de la naturaleza divina que elige ser humana.

Al final, cuando hablamos del valor del ser humano expresado en Jesucristo, siempre tenemos que hablar de la humanidad en plural.  No hay un creyente individual pero solamente en relación con otros.

Por todas estas razones, la cuestión de Dios es el fundamento de la cuestión y valor del hombre en el pensamiento de Barth.

¿Y qué dice Barth de la filosofía o del lenguaje filosófico?

En primer lugar, para el pensamiento de Barth, “la humanidad de Dios y su conocimiento reclaman una determinada actitud y orientación del pensamiento y lenguaje cristiano-teológico” (p. 15).

Mas bien, porque el objeto del teología es la relación entre Dios y el hombre, “la forma fundamental de la teología es la oración y la predicación” (p.15).  O sea, una forma “dialogal” que afecta a todo humanidad.

Si no es así, entonces el pensamiento y lenguaje han convertido en algo “profano.”

Sin embargo, “cuando se trata, pues, de dirigirse a los demás, bien puede emplearse ocasionalmente cierto lenguaje un tanto “no religioso” de la calle, de los periódicos, de la literatura y hasta de la filosofía en el peor de los casos.”

Para Barth, no hay mucho lugar por la filosofía en sí pero acepta el uso del lenguaje de la filosofía cuando es necesario.

Aunque Barth rechaza la filosofía en sí y particularmente la teología natural, por el otro lado acepta una correspondencia entre Dios y los hombres en la práctica.  No es una “analogía” ontológica pero lingüística entre nuestra “pensamiento y lenguaje con la humanidad de Dios” (p. 12).

Cuando Barth hice su análisis sobre el argumento ontológico de Anselmo, nos han sugerido que Anselmo no intento de armar un teología natural pero más bien empezó con la fe no con la razón solamente.  El contexto de su argumentos filosóficos es su frase famosa de ” “faith seeking understanding” (la fe buscando entenderse), que quería decir que un amor activo hacia Dios busca una conocimiento más profundo de Dios.  Entonces, para Anselmo, según la análisis de Barth, no era teología natural basada en la razón pero mejor un argumento teológico utilizando la razón como herramienta de la fe.

Se puede concluir, entonces, que en el pensamiento de Barth, no hay lugar para la teología filosófico basada en una teología natural sin empezar con la fe (que es una relación entre Dios y el hombre expresado por Jesucristo).

Bert Amsing

Master’s Program – FIET

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